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sábado, 19 de abril de 2008

Tommy Hilfiger ya no quiere a Britney porque no es inocente

LONDRES. El tipo que viste al mundo de «all american» va de «all british». Traje de rayas y pantalones estrechos para la puesta de largo de su televisión. Quizá se discuta si Hilfiger es un diseñador, quizá su ropa sea simple. Pero no hay quizás para la marca y sus iniciativas publicitarias. La última, tommytv.com, una tele en internet donde se une música y moda. Con contenidos exclusivos. Así, las Hilfiger Sessions. Como la celebrada el mes de noviembre en el Pachá de Madrid con Wyclef Jean (ex Fugees y más conocido por haber colaborado con Shakira en «Hips don´t lie»), Javier Limón, LaMari de Chambao o Lucrecia.

Una imagen, la de la cubana y sus pelos (sin Los Lunnis), omnipresente en la sede de BAFTA (British Academy of Film and Television Arts) durante la presentación del recién nacido, que ni es Fashion TV, ni MTV. Es un concepto nuevo desarrollado con Sony BMG y Media Republica para promocionar artistas (hay un canal en youtube donde colgar actuaciones que pueden ser seleccionadas por los responsables de Tommy TV). Obviamente, se trata de atraer consumidores a la marca, pero de una forma indirecta y subliminal. Se mitiga la sobreexposición de la firma y se superan, modernizándose, obsoletos patrocinios de giras. De los Rolling Stones o de Britney Spears.
Tommy Hilfiger, que ha perdido la fe, fue uno de los primeros en creer en Britney. «Era muy al principio de su carrera, cuando era una chica inocente y pura, lo que no es el caso ahora», dice de alguien que ya no vincularía a su marca. Vaya, pues los Stones, de inocentes, poco. «Pero era su trabajo ser malos. Sin embargo, no es el trabajo de Britney ser mala», argumenta quien ha vestido a raperos, a hip-hoperos y a Michael Jackson. Si se le pregunta por Amy Winehouse, responde tan diplomático como las rayas de su traje («Es un gran talento, pero no la conozco»). Por señas dice otra cosa. Al oír el nombre de la británica se ha llevado las manos a la cabeza y se ha puesto a resguardo de un obús imaginario y con el pelo cardado.
Tommy Hilfiger no es ajeno a la televisión (ni su hija, Ally, que protagonizó «Rich Girls» en la MTV). Tommy participó en 2004 en un reality show de la CBS («The Cut») en el que los concursantes competían por diseñar su línea de moda. «Lo hice sólo una temporada. Me absorbía mucho tiempo». Pero no se arrepiente de la experiencia porque la televisión (al menos esa televisión) la ve todo el mundo. De todas maneras, los ojos y los negocios de Tommy Hilfiger, pelín saturado el teritorio estadounidense, están puestos en Europa desde principios de esta década. Razón por la que Tommy TV se ha presentado en Londres (también porque es la capital de la música, ya que la sede europea de la firma está en Amsterdam). Si habla del negocio en España (el segundo mercado europeo después de Alemania), la boca se le llena con las tres palabras mágicas: El Corte Inglés. Y dice que es un privilegio trabajar con la empresa española. Al final lo importante es vender. Con música o sin música.